11.10.12

mortal kombat

A mediados de los noventa, en los Greys, que era a los videojuegos que iba todos los domingos, llegó como gran novedad (lo era) el Mortal Kombat 3. Como pasaba con cualquier videojuego nuevo, había que esperar varias semanas para poder jugar, porque uno era chico y el control lo tenían los grandes. Era muy facil ser desplazado. Y además corrían con la ventaja de que en esas semanas extras aprendían a jugar bien, lo cual hacía todo más dificil, porque cada uno tardaba mucho más en perder y había que esperar mucho más.
Me acuerdo que la primera vez que jugué, después de esperar un montón, fue contra un pibe de la primaria, mas chico que yo. Él estaba ahí todo el tiempo, yo lo veía seguido, pero no lo conocía en realidad. No me acuerdo a quién me elegí yo, pero yo me acuerdo que él eligió a cyrax. Era complicado jugar contra alguien la primera vez que jugabas, era mucho mejor jugar solo y explorar el juego, pero tenía tantas ganas de jugar que jugué contra él. El partido debió haber terminado en menos de un minuto, me destrozó. Yo quedé traumado porque no le pude dar ni un golpe, y no era malo en ese tipo de juegos.
Cada tanto me lo cruzo en el barrio, ya es grande, es bastante alto y medio corpulento. Es rolinga, a veces lo veo con la madre, a veces con la novia. Tiene una vida. Él no se imagina que yo cuando lo veo todavía le guardo rencor por haberme hecho mierda hace más de 15 años, ni se debe acordar.

1 comentario:

Coral dijo...

Este tipo de anécdotas me parecen fantásticas.